25 septiembre 2026

Guatemala, el cambio traicionado de Arévalo

Desde la victoria de 2023 hasta las promesas incumplidas: el presidente no logró romper el poder del «pacto de los corruptos» ni construir una relación estable con los movimientos que lo habían apoyado. A menos de un año de las elecciones, crecen el desencanto, las protestas y los temores ante el regreso de las oligarquías

Por Giorgio Trucchi | Pagine Esteri 

La victoria electoral de Bernardo Arévalo y su Movimiento Semilla en junio de 2023 había despertado en gran parte de la población la esperanza de que fuera posible una Guatemala menos desigual. A su lado se había movilizado parte de la población urbana y rural para defender una victoria que el llamado «pacto de los corruptos» quería frenar a toda costa. Este último es una alianza informal, transversal e impune de poder político, económico, judicial y militar, cuyo objetivo es la cooptación de las instituciones, el control del país y el saqueo de fondos públicos.

Durante unos 100 días, estructuras de gobierno comunitarias originarias —como la de los 48 cantones de Totonicapán, los municipios de Sololá y Sacapulas, y sectores de los pueblos Ixil, Ch’orti’, Xinka, Mam y Garífuna—, junto con organizaciones campesinas e indígenas, se habían manifestado en las calles contra los intentos de los órganos de justicia de anular las elecciones y declarar ilegal el movimiento/partido de Arévalo.

La justicia social, el desarrollo inclusivo, la lucha contra la corrupción y el rescate de las instituciones democráticas eran los ejes centrales del programa electoral del nuevo presidente. Temas que habían calado hondo y que lo habían llevado a ganar ampliamente la segunda vuelta (agosto de 2023), a pesar de la baja participación electoral (45%, con una reducción del 16% respecto a la primera vuelta).

Un soplo de aire fresco para una nación marcada por sangrientos conflictos armados, profundas divisiones raciales y un modelo económico impuesto por las clases dominantes (los ladinos). Un sistema fuertemente neoliberal, extractivista, agroexportador y oligárquico que, aunque garantiza una gran estabilidad macroeconómica, genera una profunda desigualdad social. Casi el 60% de la población vive por debajo del umbral de pobreza (Encuesta Nacional sobre las Condiciones de Vida – Encovi 2023), un porcentaje que se eleva al 75% entre la población indígena y que alcanza picos del 90% en departamentos como Alta Verapaz (Instituto Nacional de Estadística 2024).

08 septiembre 2026

Honduras, el laboratorio latinoamericano del eje Israel-Estados Unidos

Armas, servicios de inteligencia, vigilancia digital y control de la información. Con el regreso de la derecha al poder, Tegucigalpa vuelve a ser una plataforma estratégica para Washington y Tel Aviv en el continente

Por Giorgio Trucchi | Pagine Esteri

La ofensiva israelo-estadounidense para redefinir el futuro de América Latina y el Caribe no es solo política y económica, sino que se basa en un despliegue militar y tecnológico muy variado. Esta estrategia combina la presencia masiva de tropas, bases operativas, cuasi-bases («lily-pad bases»), instalaciones de seguridad, infraestructuras no declaradas, venta de armas y envío de asesores e instructores, con una guerra de quinta generación (5GW) cada vez más sofisticada. Se trata de un conflicto híbrido y asimétrico, basado principalmente en la desinformación, la vigilancia y el seguimiento masivo, la manipulación cognitiva y psicológica, la alteración de la percepción de la realidad y la guerra cibernética.

Como explica el analista político internacional Marco Consolo: «Desde hace tiempo, la presencia israelí ya no se limita a la venta de armas. En los últimos años se ha ampliado al uso del Big Data para manipulaciones electorales o golpes de Estado digitales, al desarrollo y la comercialización de software espía, sistemas y operaciones de inteligencia, instrumentos de vigilancia digital masiva y plataformas de análisis algorítmico utilizadas tanto por gobiernos como por actores privados» (Israel y América Latina: las relaciones peligrosas II, agosto de 2026).

El objetivo sigue siendo garantizar los intereses del capital multinacional estadounidense e israelí, acaparando el control de los recursos estratégicos y los corredores logísticos, además de frenar la expansión china en los sectores de las tierras raras, los minerales críticos, las infraestructuras, las tecnologías y el extractivismo. Al mismo tiempo, la estrategia pretende bloquear, a toda costa y por cualquier medio, los procesos de integración e independencia latinoamericanos y la configuración de fuerzas políticas y sociales de resistencia al modelo neoliberal extractivista.