Desde la asfixia energética hasta el chantaje armamentístico, la estrategia de tierra quemada para quebrantar el pulso soberano de la isla
Por Giorgio Trucchi | Pagine Esteri - LINyM
Durante los primeros meses de 2026, el presidente estadounidense Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio intensificaron la retórica agresiva y las acciones concretas contra el Gobierno cubano. Pocos días después de la invasión de Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de la diputada y «primera combatiente» Cilia Flores, Trump amenazó con represalias económicas contra quienes suministraran petróleo a la isla.
La nueva medida, una de las muchas adoptadas por Washington que van en contra del derecho internacional, ha contribuido de hecho a generar una de las crisis energéticas más graves de las últimas décadas, lo que se suma a las ya precarias condiciones generadas por el bloqueo económico, comercial y financiero, impuesto por Estados Unidos desde hace más de seis décadas.
Los daños causados por el bloqueo ascenderían a unos 171 mil millones de dólares. Solo en 2024 superaron los 7.500 millones, es decir, 625 millones por mes, casi 21 millones por día y más de 868.000 dólares por hora. Un incremento cercano al 50 % respecto al año anterior, aseguró el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, durante una reciente intervención en la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Los daños causados por el bloqueo ascenderían a unos 171 mil millones de dólares. Solo en 2024 superaron los 7.500 millones, es decir, 625 millones por mes, casi 21 millones por día y más de 868.000 dólares por hora. Un incremento cercano al 50 % respecto al año anterior, aseguró el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, durante una reciente intervención en la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Trump endurece el acoso
Trump ya se había encargado de profundizar la crisis durante su primer mandato presidencial (2017-2020). Tras las medidas de flexibilización de las restricciones al comercio entre Estados Unidos y Cuba adoptadas en 2015 por el presidente Obama (2009-2016), el tycoon puso fin al deshielo e intensificó el ataque. Retiró el 60 % del personal de la nueva embajada en La Habana, limitó la concesión de visados y expulsó a varios diplomáticos cubanos de la embajada de Washington. Con la esperanza de crear las condiciones favorables para el derrocamiento del gobierno revolucionario, Trump endureció el bloqueo adoptando 243 medidas unilaterales.
Entre las más extremas medidas impuestas a la isla figura la admisibilidad de procedimientos judiciales en los tribunales estadounidenses en virtud del Título III de la Ley Helms-Burton, que permite interponer acciones legales contra personas y entidades, incluso de terceros países, que inviertan en el territorio cubano en propiedades nacionalizadas después de 1959.
Trump ya se había encargado de profundizar la crisis durante su primer mandato presidencial (2017-2020). Tras las medidas de flexibilización de las restricciones al comercio entre Estados Unidos y Cuba adoptadas en 2015 por el presidente Obama (2009-2016), el tycoon puso fin al deshielo e intensificó el ataque. Retiró el 60 % del personal de la nueva embajada en La Habana, limitó la concesión de visados y expulsó a varios diplomáticos cubanos de la embajada de Washington. Con la esperanza de crear las condiciones favorables para el derrocamiento del gobierno revolucionario, Trump endureció el bloqueo adoptando 243 medidas unilaterales.
Entre las más extremas medidas impuestas a la isla figura la admisibilidad de procedimientos judiciales en los tribunales estadounidenses en virtud del Título III de la Ley Helms-Burton, que permite interponer acciones legales contra personas y entidades, incluso de terceros países, que inviertan en el territorio cubano en propiedades nacionalizadas después de 1959.
También se adoptaron nuevas medidas para restringir aún más los viajes a Cuba, se impusieron nuevos límites a las remesas, se boicotearon y criminalizaron los acuerdos de cooperación médica internacional y se crearon nuevos instrumentos coercitivos en el ámbito comercial, como, por ejemplo, impedir las importaciones de productos procedentes de cualquier país que contengan más del 10 % de componentes estadounidenses.
Del mismo modo, se prohibió la importación a Estados Unidos de ron y tabaco de origen cubano y se creó una lista de 231 entidades cubanas con las que está prohibido realizar transacciones financieras directas. También se intensificó la persecución de las operaciones bancarias y financieras de Cuba, se adoptaron medidas contra los buques, las compañías navieras, las compañías de seguros y de reaseguros vinculadas al transporte de combustible y se incluyó a Cuba en listas arbitrarias de países que atentarían contra los derechos humanos, la libertad religiosa y que favorecerían la trata de personas y el terrorismo.
Para comprender mejor el impacto de todo ello en la población, Bruno Rodríguez explicó que catorce horas de bloqueo «ilegal y criminal» representan el coste de la insulina necesaria para tratar a todos los pacientes diabéticos de la isla; dos meses equivalen al coste del combustible necesario para cubrir las necesidades eléctricas nacionales, mientras que un mes de bloqueo implica la pérdida de los recursos económicos necesarios para el plan anual de producción de energía solar.
El endurecimiento adicional de las medidas contra la mayor de las Antillas ha paralizado casi por completo la producción de azúcar, motor económico de Cuba; más del 96 % de las pequeñas y medianas empresas corren el riesgo de cerrar por falta de energía; el turismo ha caído drásticamente y cada vez son menos las compañías que vuelan a la isla. Particularmente delicada es la situación sanitaria, donde más de 96.000 personas, de las cuales 11.000 son niños, esperan intervenciones quirúrgicas, 16.000 pacientes no pueden continuar con sus sesiones de radioterapia y otros 3.000 con la hemodiálisis.
Del mismo modo, se prohibió la importación a Estados Unidos de ron y tabaco de origen cubano y se creó una lista de 231 entidades cubanas con las que está prohibido realizar transacciones financieras directas. También se intensificó la persecución de las operaciones bancarias y financieras de Cuba, se adoptaron medidas contra los buques, las compañías navieras, las compañías de seguros y de reaseguros vinculadas al transporte de combustible y se incluyó a Cuba en listas arbitrarias de países que atentarían contra los derechos humanos, la libertad religiosa y que favorecerían la trata de personas y el terrorismo.
Para comprender mejor el impacto de todo ello en la población, Bruno Rodríguez explicó que catorce horas de bloqueo «ilegal y criminal» representan el coste de la insulina necesaria para tratar a todos los pacientes diabéticos de la isla; dos meses equivalen al coste del combustible necesario para cubrir las necesidades eléctricas nacionales, mientras que un mes de bloqueo implica la pérdida de los recursos económicos necesarios para el plan anual de producción de energía solar.
El endurecimiento adicional de las medidas contra la mayor de las Antillas ha paralizado casi por completo la producción de azúcar, motor económico de Cuba; más del 96 % de las pequeñas y medianas empresas corren el riesgo de cerrar por falta de energía; el turismo ha caído drásticamente y cada vez son menos las compañías que vuelan a la isla. Particularmente delicada es la situación sanitaria, donde más de 96.000 personas, de las cuales 11.000 son niños, esperan intervenciones quirúrgicas, 16.000 pacientes no pueden continuar con sus sesiones de radioterapia y otros 3.000 con la hemodiálisis.
La amenaza militar
En un contexto ya de por sí extremadamente difícil, con Estados Unidos presidiando el Caribe y amenazando a los gobiernos de la región que no se alinean con sus intereses económicos, políticos y geoestratégicos, la ofensiva lanzada en los últimos meses por la pareja Trump/Rubio, junto con la acusación contra Cuba de ser «una amenaza inusual y extraordinaria», han agravado aún más el clima y exacerbado el conflicto.
«Cuba es una nación al borde del colapso. Seguiremos adelante con nuestra iniciativa (de impedir el suministro regular de petróleo), pero también es posible que vayamos a Cuba una vez que esto haya concluido (la guerra contra Irán)», declaró Trump durante una rueda de prensa. Yendo aún más lejos, el mandatario aseguró que «el régimen caerá muy pronto» y que «conquistar Cuba sería un honor».
En un contexto ya de por sí extremadamente difícil, con Estados Unidos presidiando el Caribe y amenazando a los gobiernos de la región que no se alinean con sus intereses económicos, políticos y geoestratégicos, la ofensiva lanzada en los últimos meses por la pareja Trump/Rubio, junto con la acusación contra Cuba de ser «una amenaza inusual y extraordinaria», han agravado aún más el clima y exacerbado el conflicto.
«Cuba es una nación al borde del colapso. Seguiremos adelante con nuestra iniciativa (de impedir el suministro regular de petróleo), pero también es posible que vayamos a Cuba una vez que esto haya concluido (la guerra contra Irán)», declaró Trump durante una rueda de prensa. Yendo aún más lejos, el mandatario aseguró que «el régimen caerá muy pronto» y que «conquistar Cuba sería un honor».
Por su parte, el secretario de Estado advirtió que el cambio de sistema económico en Cuba es urgente y necesario, pero que no será posible sin un cambio de gobierno. «¿Quién va a invertir miles de millones en un país comunista gobernado por comunistas incompetentes? Las cosas tienen que cambiar», amenazó Rubio.
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel respondió a las amenazas. «Una vez más, Donald Trump sitúa a Cuba en el centro de una estrategia de coacción e intenta doblegar la soberanía del pueblo cubano. No nos sorprende que, en su retórica agresiva, repita viejas fórmulas fallidas, culpando a Cuba de las consecuencias de más de seis décadas de bloqueo económico y guerra no convencional.
Cuba —continuó Díaz-Canel— nunca será territorio de ambiciones imperialistas. La historia ha demostrado que ninguna amenaza ha podido doblegar la decisión soberana del pueblo cubano de defender su independencia y su sistema político. La soberanía cubana no se negocia. Cuba la defiende y la defenderá hasta el final».
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel respondió a las amenazas. «Una vez más, Donald Trump sitúa a Cuba en el centro de una estrategia de coacción e intenta doblegar la soberanía del pueblo cubano. No nos sorprende que, en su retórica agresiva, repita viejas fórmulas fallidas, culpando a Cuba de las consecuencias de más de seis décadas de bloqueo económico y guerra no convencional.
Cuba —continuó Díaz-Canel— nunca será territorio de ambiciones imperialistas. La historia ha demostrado que ninguna amenaza ha podido doblegar la decisión soberana del pueblo cubano de defender su independencia y su sistema político. La soberanía cubana no se negocia. Cuba la defiende y la defenderá hasta el final».
En caso de agresión armada o intento de invasión, el presidente cubano explicó que se activaría inmediatamente una doctrina defensiva que implica resistencia generalizada y guerra de guerrilla. «Para las fuerzas estadounidenses no sería precisamente un paseo. Reiteramos que estamos abiertos al diálogo, siempre y cuando se base en el respeto mutuo».
Cuba como símbolo de resistencia
Para Marco Consolo, analista internacional y experto de América Latina, afincado desde hace años en la región, nos encontramos ante un escenario extremadamente complejo, en el que Estados Unidos ha abandonado cualquier reparo y se ha situado al margen del derecho internacional, tanto con medidas de represalia económica y comercial y de injerencia político-electoral, como con acciones de hard power, principalmente amenazas, agresiones e intervenciones militares.
«Si a esto le sumamos la absoluta falta de credibilidad de EEUU en un contexto de negociaciones, la decisión de considerar a Cuba una “amenaza inusual y extraordinaria”, el avance de gobiernos ultra conservadores y ultra neoliberales en el continente y la falta de materias primas y fuentes energéticas que puedan resultar atractivas para el imperio, es evidente que el verdadero objetivo de Washington sigue siendo siempre y únicamente el mismo: golpear y destruir un símbolo de resistencia para todos los pueblos que se preocupan por la justicia social en el mundo. Un ejemplo de dignidad que ha sabido tejer relaciones y vínculos diplomáticos y ganarse el respeto incluso de muchos gobiernos», explicó Consolo a Pagine Esteri.
Precisamente contra Cuba y quienes la apoyan a nivel regional se han lanzado algunos de los gobiernos satélites de Washington, reunidos recientemente con Trump en Miami para poner en marcha la iniciativa Escudo de las Américas.
Para Marco Consolo, analista internacional y experto de América Latina, afincado desde hace años en la región, nos encontramos ante un escenario extremadamente complejo, en el que Estados Unidos ha abandonado cualquier reparo y se ha situado al margen del derecho internacional, tanto con medidas de represalia económica y comercial y de injerencia político-electoral, como con acciones de hard power, principalmente amenazas, agresiones e intervenciones militares.
«Si a esto le sumamos la absoluta falta de credibilidad de EEUU en un contexto de negociaciones, la decisión de considerar a Cuba una “amenaza inusual y extraordinaria”, el avance de gobiernos ultra conservadores y ultra neoliberales en el continente y la falta de materias primas y fuentes energéticas que puedan resultar atractivas para el imperio, es evidente que el verdadero objetivo de Washington sigue siendo siempre y únicamente el mismo: golpear y destruir un símbolo de resistencia para todos los pueblos que se preocupan por la justicia social en el mundo. Un ejemplo de dignidad que ha sabido tejer relaciones y vínculos diplomáticos y ganarse el respeto incluso de muchos gobiernos», explicó Consolo a Pagine Esteri.
Precisamente contra Cuba y quienes la apoyan a nivel regional se han lanzado algunos de los gobiernos satélites de Washington, reunidos recientemente con Trump en Miami para poner en marcha la iniciativa Escudo de las Américas.
«Si en el pasado asistíamos a sangrientos golpes de Estado, con decenas de miles de muertos y desaparecidos, hoy las dinámicas son diferentes y los cambios de régimen se producen a través de golpes blandos, descaradas injerencias políticas y electorales, sanciones económicas y comerciales, guerras mediáticas asimétricas. En América Latina (y no solo allí) soplan vientos de guerra y quien en el “patio trasero” no se doblega a los intereses de Washington se expone a todo ello», advierte Consolo.
Una situación que hasta podría empeorar de cara a las elecciones de midterm en Estados Unidos, a las que Trump llega en muy malas condiciones.
«Enfrenta una enorme deuda interna y externa, se debate en una grave crisis económica, los republicanos están en claro declive y han sufrido varias derrotas electorales, y se han abierto evidentes fisuras dentro de su gobierno y de las fuerzas armadas. Además, el bloque MAGA (Make America Great Again) se está desmoronando y Trump está en el punto de mira por haber traicionado las promesas hechas durante la campaña electoral, mientras crecen las protestas contra los abusos del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas)», señala el analista internacional.
Una situación que hasta podría empeorar de cara a las elecciones de midterm en Estados Unidos, a las que Trump llega en muy malas condiciones.
«Enfrenta una enorme deuda interna y externa, se debate en una grave crisis económica, los republicanos están en claro declive y han sufrido varias derrotas electorales, y se han abierto evidentes fisuras dentro de su gobierno y de las fuerzas armadas. Además, el bloque MAGA (Make America Great Again) se está desmoronando y Trump está en el punto de mira por haber traicionado las promesas hechas durante la campaña electoral, mientras crecen las protestas contra los abusos del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas)», señala el analista internacional.
«De aquí a noviembre, Trump intentará conseguir tantos resultados como sea posible y la política exterior se presta a menudo para desviar la atención. ¿Por qué entonces no apostar por una guerra de distracción en el “patio trasero”?», se pregunta Consolo.
Un pueblo que no baja la cabeza
A pesar de la campaña de estrangulamiento y del feroz asedio medieval de Estados Unidos, la capacidad de resistencia del pueblo cubano es digna de admiración.
«Es el fruto de una revolución que ha sabido forjar una conciencia popular, con una profunda reserva moral que, en este momento, actúa como antídoto contra una posible agresión. Además —continúa el latinoamericanista—, el asesinato de los 32 militares cubanos durante el secuestro de Nicolás Maduro en Venezuela ha generado una ola de orgullo y dignidad nacional, ha revitalizado el patriotismo y el antiimperialismo, sobre todo en las nuevas generaciones. Si piensan que bombardeando Cuba se puede borrar fácilmente todo esto, están muy equivocados».
Para Consolo, ha llegado, por tanto, el momento de que la solidaridad de los pueblos y de aquellos gobiernos que, año tras año, de forma sistemática, condenan y votan en contra del bloqueo estadounidense, pase de tener un carácter meramente diplomático a uno concretamente preventivo.
A pesar de la campaña de estrangulamiento y del feroz asedio medieval de Estados Unidos, la capacidad de resistencia del pueblo cubano es digna de admiración.
«Es el fruto de una revolución que ha sabido forjar una conciencia popular, con una profunda reserva moral que, en este momento, actúa como antídoto contra una posible agresión. Además —continúa el latinoamericanista—, el asesinato de los 32 militares cubanos durante el secuestro de Nicolás Maduro en Venezuela ha generado una ola de orgullo y dignidad nacional, ha revitalizado el patriotismo y el antiimperialismo, sobre todo en las nuevas generaciones. Si piensan que bombardeando Cuba se puede borrar fácilmente todo esto, están muy equivocados».
Para Consolo, ha llegado, por tanto, el momento de que la solidaridad de los pueblos y de aquellos gobiernos que, año tras año, de forma sistemática, condenan y votan en contra del bloqueo estadounidense, pase de tener un carácter meramente diplomático a uno concretamente preventivo.
«Contra las últimas medidas de Washington hemos visto la extraordinaria movilización de la solidaridad de los pueblos y de algunos gobiernos, pero no es suficiente. El esfuerzo internacional debe ser preventivo, porque es fundamental evitar que se produzca una agresión militar. La presión contra los planes criminales de Trump debe ejercerse ahora».
Fuente: Pagine Esteri (italiano)