Por Giorgio Trucchi | Rel UITA
Han pasado dos años de la noche en que hombres fuertemente armados, vistiendo uniformes policiales, irrumpieron en la comunidad de Triunfo de la Cruz y se llevaron de sus casas a Sneider Centeno, presidente del patronato, Milton Martínez, Suami Mejía y Gerardo Róchez, jóvenes activistas y defensores de las tierras garífunas.
Los cuatro son miembros de la Organización Fraternal Negra Hondureña (Ofraneh) y del Comité de Defensa de las Tierras Triunfeñas y su desaparición forzada sigue impune.
“Municipalidades y gobierno central son las entidades que han querido desbaratar a las comunidades garífunas. Hemos visto como nos han criminalizado, asesinado, por ser acreedores de nuestras tierras ricas, donde queremos producir nuestro alimento”, denunciaba Centeno dos semanas antes de ser desaparecido.
Durante estos dos años, la Ofraneh ha denunciado la inercia, el secretismo y la falta de independencia de las autoridades públicas y judiciales, así como el veto puesto al Comité garífuna de investigación y búsqueda de los desaparecidos de Triunfo de la Cruz (Sunla).














