Ocho muertes violentas en 24 horas
Por Giorgio Trucchi | Rel UITA
Trágico fin de semana en Honduras donde al menos ocho mujeres han sido asesinadas. De esta manera el país centroamericano ratifica su dramático liderazgo al registrar la tasa de incidencia relativa de feminicidios más alta de América Latina y una de las más elevadas a nivel mundial.
De acuerdo con las primeras informaciones brindadas por las autoridades policiales, Mayra Villanueva, Rosa Miranda, Rosario Benítez, Sandra Espinoza, Pedrina Bonilla, Ana Carolina Larios, Erika López y Suheily Aguilar serían las mujeres asesinadas entre el 8 y 9 de agosto en diferentes departamentos del país.En los primeros seis meses de 2026, el Observatorio del Centro de Derechos de Mujeres (Cdm) registró 148 muertes violentas de mujeres, una cada 29 horas. Con estos últimos trágicos eventos, la cifra total ya habría superado los 160 femicidios en lo que va del año.
En 2025, en Honduras fueron asesinadas 262 mujeres y se registraron 936 agresiones, entre ellas 412 delitos sexuales contra mujeres y niñas. Las denuncias por violencia doméstica ascendieron a 41.895 y las de maltrato familiar a 48.642.
Según la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Honduras (Conadeh), son 8.540 las mujeres asesinadas en el país en poco más de dos décadas, una cada 25 horas.
La impunidad afecta a más del 95 por ciento de las muertes violentas de mujeres.
Una tragedia latinoamericana
En 2024, 14 de los 25 países con las tasas de incidencia relativa de feminicidios más altas del mundo se encuentran en América Latina y el Caribe (ONU Mujeres y CEPAL), encabezados por Honduras, con 4,7 víctimas por cada 100.000 mujeres, Guatemala (1,9) y la República Dominicana (1,7).
Estas cifras superan con creces la media ponderada de la región, que oscila entre 1 y 1,3 casos por cada 100.000 mujeres. Brasil y México encabezan la lista de países con el mayor número absoluto de feminicidios, con 1.568 y 768 asesinatos, respectivamente (2025).
Ante la ola de feminicidios, el nuevo Congreso, controlado por las fuerzas ultraconservadoras del bipartidismo tradicional, como resultado de las elecciones fraudulentas y la injerencia extranjera del noviembre pasado, aprobaron una reforma que endurece las penas.El delito de feminicidio pasa de 25 a 30 años de cárcel y el agravado contempla penas de entre 40 y 60 años. Además, se crean órganos judiciales especializados.
Para las organizaciones de mujeres y feministas se trata de medidas insuficientes que, adicionalmente, representan un débil paliativo y una especie de “populismo punitivo”, tan querido por la extrema derecha que avanza aceleradamente en el continente latinoamericano.
“No sirve de nada aumentar las penas si no se promueven políticas de prevención, ni se aborda seriamente la impunidad que afecta a más del 90 por ciento de las muertes violentas de mujeres”, asegura el Cdm.
Durante el gobierno de Xiomara Castro (2022-2025), varias organizaciones impulsaron una propuesta de ley especial integral contra la violencia hacia las mujeres.
La entonces oposición bipartidista mayoritaria, con el apoyo de los
sectores religiosos fundamentalistas y del aparato mediático controlado
por los grupos de poder económico y político, se opuso enérgicamente a
su presentación en el pleno y el proyecto quedó engavetado.
La reciente reforma sigue siendo, por tanto, más un acto mediático
improvisado que una respuesta global e integral a la problemática.
Fuente: Rel UITA

