Por Giorgio Trucchi | Pagine Esteri
En los últimos días, aproximadamente 170 médicos cubanos abandonaron Honduras,
luego de que el actual gobierno del conservador Nasry Asfura decidiera no
renovar el convenio interinstitucional, firmado durante la administración de la
expresidenta Xiomara Castro y que expiró el 25 de febrero. Este pas, que el
propio Asfura calificó de “decisión de política exterior”, no debe sorprender,
dado el servilismo manifiesto del nuevo gobierno hondureño hacia Estados Unidos
y la profundización de la ofensiva de Donald Trump contra Cuba.
El presidente ecuatoriano Daniel Noboa anunció recientemente la ruptura de las
relaciones diplomáticas con la más grande de las Antillas Mayores y la
expulsión del personal acreditado. Para “promover la libertad, la seguridad y
la prosperidad en la región", Noboa, Asfura y otros diez presidentes
latinoamericanos lealmente alineados con los intereses de Washington se
reunieron con Trump el 7 de marzo. Limitar la presencia e influencia política y
económica de China y Rusia en Latinoamérica, obtener apoyo diplomático (y
logístico) para la última aventura guerrerista de Trump (e Israel) en Oriente
Medio y fortalecer la "Doctrina Donroe" en el continente de cara a
las elecciones en Colombia y Brasil, parecen ser los verdaderos objetivos del
encuentro.






















