Por Giorgio Trucchi | Rel UITA
El 2025 fue uno de los años más duros para la población y comunidades indígena ngäbe buglé de Bocas del Toro. Las protestas y el paro de labores en las plantaciones de banano de la brasileña Chiquita fueron salvajemente reprimidas y más de 5000 trabajadores fueron despedidos. Un año después, la impunidad reina.
“La operación Omega se desarrolló entre el 20 y 30 de junio del año pasado. La gente quedó totalmente incomunicada y en absoluta indefensión. La represión fue brutal. Ya en julio mandamos a una comisión investigadora a la zona”, dijo a La Rel, Jorge Guzmán, directivo de la Coordinadora popular de derechos humanos de Panamá (Copodehupa).
Todo fue planeado en los mínimos detalles. Primero incomunicaron a la población, luego militarizaron la zona con fuerzas especiales y hasta intentaron tomarse el estadio de Changuinola para instalar una base operativa y un centro de detención. La gente reaccionó e hizo fracasar el intento.
“En respuesta, el gobierno decretó el estado de urgencia y levantó las garantías constitucionales para frenar de alguna manera las protestas. Y desencadenó la represión”, recuerda Guzmán.






.png)














