Por Giorgio Trucchi | LINyM
En 2009, el sistema de salud de Calabria, región ubicada en la punta de la “bota” de la península italiana, fue intervenido por una gravísima crisis financiera y operativa debido a un elevado déficit presupuestario, mala gestión, despilfarros estructurales, falta de personal y a una mala calidad de los servicios médico-sanitarios prestados. Se calcula que una quinta parte de los habitantes migraba a otras regiones para su hospitalización.
Diez años después, el gobierno central de la época impulsó un decreto con el que asumió el control total del sistema sanitario calabrés, apartando la administración regional de la gestión de los servicios y el personal de salud y otorgando plenos poderes a una junta interventora.
El inicio de la pandemia de Covid-19 en Italia (marzo 2020) profundizó aún más la crisis sanitaria de la región sureña. Esto llevó a la necesidad urgente de traer personal desde el exterior para enfrentar el colapso del sistema de salud pública.






















