Por Andrea Cegna | Pagine Esteri
En Cuba, el tiempo permanece suspendido. La derrota de Trump es, sin duda, bienvenida; una derrota que aquí, en la isla, ya se anticipaba en los relatos de amigos y familiares que, desde Miami y el resto de Estados Unidos, confesaban que no pensaban volver a votar por los republicanos y que, en muchos casos, se habían inclinado por los demócratas. Pero eso no basta para celebrar. El temor de que Cuba pueda convertirse en el blanco de Trump, en un esfuerzo por recuperar popularidad, no disminuye con el resultado de las elecciones de medio término. Y quizá no sea casualidad que, los días 4 y 5 de noviembre, las Fuerzas Armadas y el Gobierno revolucionario cubano confirmaran la realización del ejercicio estratégico nacional «Moncada 2026».
Fueron dos días de movilización militar y civil en todo el país, seguidos el 6 de noviembre por el Día de la Defensa Nacional. El objetivo declarado es comprobar la preparación de las fuerzas armadas, las estructuras de mando y los consejos de defensa territorial ante la posibilidad de una agresión externa. Es la doctrina de la «Guerra de todo el pueblo», que contempla la participación de la población y las instituciones en la defensa del territorio. Los ejercicios ya estaban planificados, pero su coincidencia con las votaciones en Estados Unidos refleja el clima que se vive en la isla.
La prensa cubana sigue atentamente los resultados. Granma, Radio Rebelde y Radio Reloj informan sobre la derrota republicana. Los demócratas recuperan ambas cámaras del Congreso y arrebatan escaños incluso en territorios tradicionalmente republicanos. La votación estuvo marcada por el descontento con el costo de la vida, las políticas migratorias y la guerra contra Irán. Para Trump, la segunda mitad de su mandato comienza con un Congreso hostil, capaz de bloquear parte de su agenda legislativa e impulsar investigaciones contra la Casa Blanca.













.png)






