Por Giorgio Trucchi | Pagine Esteri
La victoria electoral de Bernardo Arévalo y su Movimiento Semilla en junio de 2023 había despertado en gran parte de la población la esperanza de que fuera posible una Guatemala menos desigual. A su lado se había movilizado parte de la población urbana y rural para defender una victoria que el llamado «pacto de los corruptos» quería frenar a toda costa. Este último es una alianza informal, transversal e impune de poder político, económico, judicial y militar, cuyo objetivo es la cooptación de las instituciones, el control del país y el saqueo de fondos públicos.
Durante unos 100 días, estructuras de gobierno comunitarias originarias —como la de los 48 cantones de Totonicapán, los municipios de Sololá y Sacapulas, y sectores de los pueblos Ixil, Ch’orti’, Xinka, Mam y Garífuna—, junto con organizaciones campesinas e indígenas, se habían manifestado en las calles contra los intentos de los órganos de justicia de anular las elecciones y declarar ilegal el movimiento/partido de Arévalo.
La justicia social, el desarrollo inclusivo, la lucha contra la corrupción y el rescate de las instituciones democráticas eran los ejes centrales del programa electoral del nuevo presidente. Temas que habían calado hondo y que lo habían llevado a ganar ampliamente la segunda vuelta (agosto de 2023), a pesar de la baja participación electoral (45%, con una reducción del 16% respecto a la primera vuelta).
Un soplo de aire fresco para una nación marcada por sangrientos conflictos armados, profundas divisiones raciales y un modelo económico impuesto por las clases dominantes (los ladinos). Un sistema fuertemente neoliberal, extractivista, agroexportador y oligárquico que, aunque garantiza una gran estabilidad macroeconómica, genera una profunda desigualdad social. Casi el 60% de la población vive por debajo del umbral de pobreza (Encuesta Nacional sobre las Condiciones de Vida – Encovi 2023), un porcentaje que se eleva al 75% entre la población indígena y que alcanza picos del 90% en departamentos como Alta Verapaz (Instituto Nacional de Estadística 2024).









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