Por Giorgio Trucchi | Pagine Esteri /LINyM
Superado el plazo simbólico de los 100 días, el gobierno de Nasry Asfura, respaldado por una sólida mayoría parlamentaria bipartidista, está confirmando las peores previsiones. Además de avanzar en el control férreo de las instituciones y abrir nuevamente a la subasta de territorios y al saqueo de los bienes comunes, los primeros tres meses de gobierno también sirvieron para afianzar los intereses de los grandes grupos económicos nacionales y para lanzar nuevos ataques contra las oposiciones políticas y sociales.
Se trata de una reedición 2.0 del gobierno del indultado Juan Orlando Hernández, a la espera de su regreso a Honduras para asumir el papel estratégico encomendado por Trump. En un contexto en el que se debilitan las instituciones, se extienden
las prácticas corruptas y se allana el camino a las organizaciones
criminales, se intensifica la campaña mediática de estigmatización y
criminalización de la oposición y se promueve la militarización de la
sociedad y los territorios, el resultado no puede ser otro que el
aumento de la represión y la violencia homicida.






















