Por Giorgio Trucchi | LINyM
El 26 de julio, el expresidente Juan Orlando Hernández regresó a Honduras como "hombre libre". Había sido detenido y extraditado a Estados Unidos cuatro años antes, donde recibió una sentencia a 45 años de cárcel por narcotráfico y posesión ilegal de armas.
Este retorno fue posible gracias a un indulto presidencial (lo cual no implica inocencia, sino todo lo contrario) otorgado por el mandatario estadounidense Donald Trump, cuando faltaban menos de 48 horas para las elecciones en Honduras.
Esta y otras medidas de abierta injerencia se sumaron al burdo fraude electoral que devolvió el bipartidismo tradicional al poder. En tan sólo siete meses, el conservadurismo bicéfalo hondureño ha retomado el control absoluto de las instituciones y ha profundizado el modelo neoliberal extractivista.
Este retroceso pone nuevamente en venta la soberanía y el territorio nacional, concentra la riqueza en pocas manos y dispara la desigualdad social, precarizando aún más la mano de obra y el mercado laboral y elevando los niveles de confrontación y represión.








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