30 abril 2026

Las maniobras de Estados Unidos e Israel para controlar Honduras

El indulto otorgado por Washington al expresidente Hernández, condenado a 45 años de cárcel por tráfico de drogas, tendría como objetivo favorecer a empresas estadounidenses e israelíes

Por Giorgio Trucchi | Pagine Esteri

El pasado 26 de noviembre, a pocos días de las elecciones y en pleno silencio electoral, un primer mensaje en Truth del presidente estadounidense Donald Trump trastornó el delicado equilibrio de un ambiente ya de por sí incierto y tenso. Apegándose al mismo guión usado con Javier Milei en Argentina, el gobernante ratificó el respaldo de Washington al ultraconservador Nasry «Tito» Asfura (Partido Nacional), al tiempo que demonizó a la candidata progresista Rixi Moncada (Partido Libertad y Refundación – Libre) y al otro miembro del bipartidismo tradicional, Salvador Nasralla (Partido Liberal).

«La democracia será puesta a prueba en las próximas elecciones en Honduras. ¿Conseguirán Maduro y sus narcotraficantes apoderarse de otro país como lo hicieron con Cuba, Nicaragua y Venezuela? El hombre que defiende la democracia y lucha contra Maduro es Tito Asfura (…) y su principal adversaria es Rixi Moncada, quien declara tener a Fidel Castro como ídolo (…) Los comunistas están tratando de engañar al pueblo con un tercer candidato, Salvador Nasralla, que no es amigo de la libertad (…) Tito y yo podemos trabajar juntos para combatir a los narcocomunistas y llevar la ayuda necesaria al pueblo hondureño», escribió Trump.

El 28 de noviembre, a pocas horas de la votación, el tycoon subió la apuesta con nuevas amenazas y un anuncio impactante: la concesión del indulto al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado a 45 años de prisión por delitos relacionados con el tráfico de drogas. En concreto, Hernández había sido acusado y posteriormente condenado en Estados Unidos por participar en «una conspiración corrupta y violenta de tráfico de drogas para facilitar la importación de cientos de miles de kilogramos de cocaína (unas 500 toneladas)». En la práctica, utilizaba a policías y militares para proteger los cargamentos que se enviaban a Estados Unidos, extraditaba a los narcotraficantes rivales y protegía a sus cómplices, entre ellos el cártel de Sinaloa. Con los sobornos que recibía financiaba campañas políticas y electorales.

22 abril 2026

El cerco de Washington sobre Cuba: la ofensiva de Trump y Rubio entre bloqueo y amenazas de invasión

Desde la asfixia energética hasta el chantaje armamentístico, la estrategia de tierra quemada para quebrantar el pulso soberano de la isla

Por Giorgio Trucchi | Pagine Esteri - LINyM 

Durante los primeros meses de 2026, el presidente estadounidense Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio intensificaron la retórica agresiva y las acciones concretas contra el Gobierno cubano. Pocos días después de la invasión de Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de la diputada y «primera combatiente» Cilia Flores, Trump amenazó con represalias económicas contra quienes suministraran petróleo a la isla. 
 
La nueva medida, una de las muchas adoptadas por Washington que van en contra del derecho internacional, ha contribuido de hecho a generar una de las crisis energéticas más graves de las últimas décadas, lo que se suma a las ya precarias condiciones generadas por el bloqueo económico, comercial y financiero, impuesto por Estados Unidos desde hace más de seis décadas.

Los daños causados por el bloqueo ascenderían a unos 171 mil millones de dólares. Solo en 2024 superaron los 7.500 millones, es decir, 625 millones por mes, casi 21 millones por día y más de 868.000 dólares por hora. Un incremento cercano al 50 % respecto al año anterior, aseguró el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, durante una reciente intervención en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

10 abril 2026

Los MAGA intentan apropiarse de América Latina con el "escudo" de Trump

La lucha contra el narcotráfico y la alianza con los gobiernos ultra conservadores sólo sirven para enmascarar la militarización estadounidense de América Latina

Por Giorgio Trucchi | Pagine Esteri

El 7 de marzo, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y doce mandatarios de América Latina y el Caribe se reunieron en Doral, condado de Miami-Dade, Florida, dando vida a lo que se conoce como "Escudo de las Américas" (Shield of the Americas).

La proclama firmada por los trece gobernantes, entre ellos Javier Milei (Argentina), José Antonio Kast (Chile), Daniel Noboa (Ecuador), Nayib Bukele (El Salvador), Nasry Asfura (Honduras) y José Raúl Mulino (Panamá), prevé un trabajo de coordinación para privar a los "cárteles criminales y a las organizaciones terroristas extranjeras de todo control territorial y acceso a financiamiento o recursos". Estados Unidos entrenará y movilizará a las fuerzas armadas de los países asociados para desmantelar a dichas organizaciones criminales. Entre los objetivos también está "mantener a raya las amenazas externas, incluidas las influencias extranjeras malignas de fuera del hemisferio occidental".

Para esta pseudo-cruzada contra el narcoterrorismo, como a Trump le gusta llamarlo, Estados Unidos impulsa una especie de plan de cooperación militar multilateral con gobiernos ultraconservadores, abiertamente alineados con el trumpismo y los intereses geopolíticos y geoestratégicos de Washington. En todo esto, la lucha contra el narcotráfico tiene poco o nada que ver y el hecho de no invitar a países política y económicamente poderosos, como son Brasil, Colombia y México, cuyos gobiernos no siguen servilmente las órdenes norteamericanas, lo confirma.