Se cumplen 17 años de la ruptura democrática
por Giorgio Trucchi | Rel UITA
“Fue un golpe contra los procesos emancipatorios instalados tanto en Honduras como en el resto de América Latina y el Caribe. La lucha del pueblo hondureño va más allá de luchar por Honduras” (Berta Cáceres 2009).
Este 28 de junio se cumplieron 17 años del inicio de la resistencia popular contra el golpe cívico-militar de Estado que en 2009 derrocó al presidente hondureño Manuel Zelaya e instaló 12 años de narcogobierno, que culminaron con la condena a 45 años de cárcel en Estados Unidos del ex presidente Juan Orlando Hernández por crímenes relacionados con el narcotráfico.
Más de una década de quiebre democrático que profundizó el modelo neoliberal extractivista, privatizando lo público, desregulando el mercado laboral, precarizando aún más el trabajo, arrasando con tierra, territorios y bienes comunes, concentrando la riqueza en pocas manos, militarizando el país, persiguiendo, obligando al exilio, encarcelando y asesinando a cientos de opositores.
Como explica muy bien el histórico dirigente sindical Carlos H. Reyes, el golpe fue un ataque contra la posibilidad de que en Honduras se instalara una Constituyente que elaborara una nueva Constitución, donde se blindaran bienes comunes, servicios públicos y derechos económico-sociales del pueblo.
“Se hubiese rescatado lo privatizado y evitado la profundización neoliberal con más privatizaciones, ubicándonos en la línea antineoliberal del continente. Por ello fue el golpe de Estado y la historia nos está dando la razón”, apunta Reyes en un escrito.
La resistencia
Fueron también doce años de resistencia y lucha, intercalados con dos burdos y sangrientos fraudes electorales y el triunfo de Xiomara Castro en 2021.
Ahora, que el bipartidismo perpetrador del golpe volvió al poder con otro fraude electoral bendecido por Washington, y que Hernández ha sido “perdonado” por Trump y está preparando su regreso a Honduras, el país centroamericano vuelve a vivir días extremadamente complicados.
En tan sólo cinco meses, Honduras y su ex presidente indultado (lo que no significa que sea inocente, sino que fue perdonado luego de haber sido justamente condenado) se convirtieron en cabeza de puente del plan estratégico orquestado por Estados Unidos e Israel para la recolonización de América Latina[1].
Simultáneamente, el bipartidismo ha acelerado sus ataques para borrar todos los avances logrados en los cuatro años de gobierno progresista de Xiomara Castro y retomar la agenda turbocapitalista.
Ante el repunte de violencia, persecución y muerte urge no bajar la cabeza, sin perder la memoria, tejiendo alianzas y alternativas.
“Estamos celebrando la esperanza, porque aquí nadie se está rindiendo, ni está olvidando el pasado. Necesitamos memoria con pedagogía, energía, firmeza y empatía para construir el futuro”, dijo Bertha Oliva, coordinadora de Cofadeh, durante un encuentro público en la sede de la histórica organización.
“Ignoran las resistencias milenarias y las recientes. Ignoran lo que Carlos H. Reyes repite siempre: los pueblos van a existir y los pueblos, sean como sean las circunstancias que enfrenten, siempre triunfan”, advirtió Cofadeh en su editorial.
“Sobre la sangre de centenares de mártires, hombres y mujeres víctimas del golpismo, decimos que si hay lucha hay victoria. Desde las pequeñas luchas locales a las regionales, a las nacionales. Todas cuentan. Sigamos”, concluyó.
Notas
Foto: G. Trucchi | Rel UITA
[1] https://www.rel-uita.org/america-latina/el-plan-de-estados-unidos-e-israel-para-dominar-latinoamerica/
Fuente: Rel UITA