21 julio 2026

Contra Cuba y todos los que no se someten

Se profundiza la ofensiva estadounidense en América Latina y el Caribe

Por Giorgio Trucchi | LINyM 

“Cree el ladrón que todos son de su condición”. Con ese lema respondió el presidente cubano Miguel Díaz-Canel al informe de cien páginas del Departamento de estado norteamericano (léase Marco Rubio), donde la administración Trump vuelve a arremeter contra la más grande de las Antillas, adelantándose a una nueva oleada de sanciones que se sumarán al pluridecenal y criminal bloqueo económico, comercial y financiero, al más reciente bloqueo energético, así como a las falsas acusaciones de estar vinculada al terrorismo internacional.

De forma resumida, el informe “Cuba: la capital del comunismo del siglo XXI” acusa a La Habana de haber estado impulsando una campaña sostenida de espionaje, infiltración y subversión ideológica durante casi siete décadas. Además, señala supuestos vínculos con la izquierda radical estadounidense y mundial, de estar fortaleciendo alianzas estratégicas con China y Rusia, incluyendo la presencia de instalaciones militares y de inteligencia. Asimismo, asegura que Cuba estaría apoyando y fomentando, dentro y fuera del territorio estadounidense, diferentes formas de “terrorismo de izquierda". Por todo esto, Cuba sigue representando una grave amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos.

El informe fue publicado pocos días después de una cumbre, encabezada por el mismo Rubio y que contó con la participación de ministros de unos 60 países alineados con los intereses estadounidenses, sobre la resurgencia del terrorismo político de extrema izquierda. Ya en aquella ocasión, Cuba fue presentada como “articuladora histórica de movimientos terroristas”.

No cabe duda que, además de la lucha contra el narcotráfico y la corrupción, el supuesto combate contra el terrorismo se ha convertido en la nueva cruzada para la persecución política a nivel global.

Más sanciones

Tras el nuevo paquete de sanciones contra Cuba del junio pasado, que afectó al mismo Díaz-Canel y sus familiares, a familiares del líder de la Revolución Cubana, Raúl Castro, ministros del gabinete de gobierno, altos mandos de las Fuerzas Armadas cubanas, empresas públicas e instituciones, el endurecimiento del bloqueo energético y las continuas amenazas de invasión, la situación en la isla se ha vuelto cada vez más difícil. Se calcula que el bloqueo ya causó pérdidas por 171 mil millones de dólares. Considerando la depreciación del dólar frente al valor del oro, esta cifra supera los 2,1 billones de dólares.

Además, las nuevas medidas se dan en medio de una aceleración sostenida de la campaña mediática (guerra de quinta generación) a nivel internacional a través de una red de medios dizque independientes, financiados por los Estados Unidos (en inglés AQUÍ).

Recolonización y remilitarización

Un ataque que se da en medio de una intensificación de los esfuerzos de Estados Unidos para recuperar el control de lo que sigue considerando su “patio trasero”, con una reedición trumpiana 2.0 de la Doctrina Monroe (Donroe) y del tenebroso Plan Cóndor. Iniciativas como el Escudo de las Américas, la militarización del Caribe, la incursión en Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y Cilia Flores, así como las amenazas y represalias contra aquellos gobiernos que reivindican el derecho de los pueblos a la autodeterminación y a la defensa de la soberanía, se suman al endurecimiento del bloqueo contra Cuba y son un ejemplo de la estrategia puesta en marcha por Washington, con el apoyo de Israel, del ultraconservadurismo estadounidense y latinoamericano, y el silencio cómplice de Europa.

Frenar la expansión de China (tierras raras, minerales críticos, infraestructuras, tecnologías, extractivismo), garantizar los intereses del capital multinacional estadounidense e israelí, así como el control de los recursos estratégicos y los corredores logísticos, frenando al mismo tiempo los procesos de integración e independencia latinoamericana y el surgimiento de nuevos proyectos progresistas y de resistencia al modelo neoliberal extractivista, son los principales objetivos de la ofensiva estadounidense.

Para ello no basta con el apoyo político y la sumisión de gobiernos vasallos y de oligarquías nacionales complacientes y cómplices, sino que es necesaria la remilitarización del continente, astutamente enmascarada, como ya se dijo, de lucha contra el narcotráfico, el crimen organizado y, ahora, el terrorismo. Un proyecto plasmado en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional, aprobada el año pasado bajo el impulso de la pareja Trump-Rubio.

“Este lema”, continúa el presidente Díaz-Canel a través de su cuenta de X, “es acertado para caracterizar el informe del Departamento de Estado, promovido por uno de los funcionarios más corruptos de la actual administración, de probados nexos con narcotraficantes y terroristas de la Florida”.

Si un país ha espiado y agredido a otro a niveles obscenos – continúa el dirigente – ha sido Estados Unidos contra Cuba. Son públicas las partidas millonarias que anualmente se destinan a programas de cambio de régimen en Cuba, apelando los mismo a la subversión y el terrorismo.

Para el también primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, “la historia registra episodios criminales, incluyendo plagas y enfermedades introducidas en Cuba”, como, por ejemplo, “el dengue hemorrágico que cobró la vida de 101 niños, el derribo de un avión con 73 personas a bordo, las bombas en hoteles, los intentos de magnicidio o la guerra psicológica”.

Derecho a la defensa

Si a todo esto le añadimos el bloqueo y el actual cerco energético, “no hay mayor acto de subversión contra un Estado, concebido y descrito oficialmente por Estados Unidos para agotar al pueblo y resquebrajar su apoyo a la Revolución”, agrega Díaz-Canel.

Como bien lo señala el líder cubano, lo que la Revolución ha hecho durante su larga historia es hacer su legítimo derecho de defenderse de estas despreciables agresiones.

“El neo-macartismo transnacional que se reinstaura en Estados Unidos, desde una corriente claramente fascista, recurre a mentiras para generar pretextos sobre los cuales sostener agresiones contra Cuba y coartar libertades civiles en Estados Unidos”, concluye.

Entre múltiples mensajes de apoyo, Cuba recibió el pasado 19 de julio el respaldo y la solidaridad inquebrantable del pueblo nicaragüense. Durante el acto central del 47° aniversario de la Revolución Popular Sandinista, el presidente Ortega reiteró el compromiso de esta nación con la lucha de resistencia de la isla.

“Nuestro respeto, nuestro abrazo, nuestro saludo para el pueblo de Cuba, para Raúl (Castro) y para Miguel Díaz-Canel, igual que para el pueblo de Bolivar y para el presidente que está preso allá en Estados Unidos y para su esposa. Nuestra solidaridad y afecto. ¡Para eso no hay organismo internacional que se preocupe!”, concluyó.

Foto: Roberto Suárez