12 marzo 2026

Los médicos cubanos no se van de Calabria

A pesar de las presiones estadounidenses, las autoridades regionales ratifican la imprescindibilidad del apoyo recibido

Por Giorgio Trucchi | LINyM 

En 2009, el sistema de salud de Calabria, región ubicada en la punta de la “bota” de la península italiana, fue intervenido por una gravísima crisis financiera y operativa debido a un elevado déficit presupuestario, mala gestión, despilfarros estructurales, falta de personal y a una mala calidad de los servicios médico-sanitarios prestados. Se calcula que una quinta parte de los habitantes migraba a otras regiones para su hospitalización.

Diez años después, el gobierno central de la época impulsó un decreto con el que asumió el control total del sistema sanitario calabrés, apartando la administración regional de la gestión de los servicios y el personal de salud y otorgando plenos poderes a una junta interventora.

El inicio de la pandemia de Covid-19 en Italia (marzo 2020) profundizó aún más la crisis sanitaria de la región sureña. Esto llevó a la necesidad urgente de traer personal desde el exterior para enfrentar el colapso del sistema de salud pública.

El 22 de marzo de 2020, desembarcaba en Italia, rumbo a la ciudad de Crema, la brigada médica cubana “Henry Reeve”. Integrada por 52 profesionales, la brigada llegaba al país en “ayuda solidaria de emergencia” para apoyar la lucha contra la pandemia y salvar vidas. Un mes más tarde, otra brigada, conformada por 38 entre médicos y enfermeros, iba a prestar su servicio, igual que la primera de forma solidaria y gratuita, en Turín.

Un tercer grupo respondió al llamado del gobernador de la Región Calabria, Roberto Occhiuto (centro-derecha), quien acordó con la Comercializadora de servicios médicos cubanos la presencia escalonada de unos 500 médicos y enfermeros. El convenio firmado en 2022 se fundaba en el artículo 13 del decreto 183/2020 que permitía, en situación de crisis, la contratación de personal que consiguió su título en el extranjero.

El aporte del personal médico cubano fue fundamental, especialmente cubriendo las necesidades en urgencias, ginecología, ortopedia, radiología, cardiología y pediatría, trabajando en 27 hospitales de las provincias de Catanzaro, Cosenza, Crotone, Reggio Calabria y Vibo Valentia. Tanto así que, mientras las otras brigadas médicas, terminada la emergencia, regresaban a Cuba, el grupo de profesionales de instancia en Calabria se mantuvo apoyando las necesidades de cientos de miles de personas. Hoy en día siguen ahí, desempeñándose en las estructuras sanitarias repartidas por toda la región.

“En la situación en la que nos encontrábamos, al límite de nuestras fuerzas, ver llegar a decenas de profesionales entusiastas y de buen corazón, también levantó el ánimo de quienes trabajaban en el hospital”, dijo en su momento a medios nacionales Francesca Liotta, dirigente sanitaria del hospital de Polistena (Gioia Tauro).

“Es gracias a su presencia que hemos logrado mantener abiertas la sala de emergencia, la unidad de cuidado intensivo y pediatría. Nos permiten enfrentar cualquier emergencia”, subrayó Liotta.

La longa manu de Estados Unidos

Han pasado más de cinco años y el 23 de febrero pasado, Occhiuto se reunió en la ciudad de Catanzaro con el embajador estadounidense Mike Hammer y el cónsul Terrence Flynn. Ante la insistencia de los diplomáticos para que se diera por terminada la colaboración de los cubanos, el gobernador de la región Calabria aclaró que esta no era una opción viable.

“Los médicos cubanos están permitiendo que hospitales y salas de emergencia sigan funcionando y continúan siendo una necesidad para nuestra región. Mi prioridad en este momento es asegurar el derecho a la atención médica de los ciudadanos calabreses”, expresó Occhiuto en un comunicado.

La máxima autoridad de Calabria explicó también que ya estaba en marcha el plan para incrementar la cantidad del personal médico y de salud cubano de 500 a 1000 unidades. Sin embargo, la insistencia del cuerpo diplomático estadounidense lo llevó a reconsiderar esta segunda etapa, explorando posibles alternativas, tanto con médicos europeos como extraeuropeos.

“Algo que no está en discusión es que los médicos cubanos que actualmente prestan su servicio en Calabria – un poco más de 400 – se quedan. Han estado y siguen siendo fundamentales para garantizar el funcionamiento de las estructuras sanitarias”, aseguró Occhiuto.

Una larga historia de presión

Socavar la credibilidad del trabajo realizado por las brigadas médicas en todo el mundo se ha convertido en pieza clave para Donald Trump. Precisamente por ello, el año pasado Estados Unidos anunció una ampliación de las restricciones de visado a aquellas personas que se benefician del apoyo médico cubano.

Asimismo, Cuba ha sido incluida en una lista negra de países que no cumplen los estándares mínimos de lucha contra la trata de personas. De esta manera se estarían sancionando trabajadores y funcionarios del gobierno cubano y de aquellos países que mantienen programas médicos con Cuba.

Los ataques a la más grande de las Antillas Mayores se han intensificado con el regreso de Trump, en perfecta continuidad con las políticas adoptadas durante su primer mandato, entre otros, nuevas restricciones a remesas y viajes, prohibición de vuelos chárter, sanciones a empresas de seguros y financieras, la reactivación del Título III de la Helms-Burton, la inclusión de Cuba en la lista de estados patrocinadores del terrorismo y en la de adversarios extranjeros, sanciones a países que suministran petróleo a la isla.

“Italia es el único país de la Unión Europea que sigue empleando en sus hospitales a un número significativo de médicos cubanos, que ahora se han vuelto un ‘blanco’ simbólico y político. Sabemos muy bien que el verdadero objetivo es cortar el flujo de divisa a la isla e intensificar el bloqueo”, dijo en una nota el periódico Calabria 7.

Para el diputado de Alianza Verdes e Izquierda, Angelo Bonelli, “las presiones del gobierno de los Estados Unidos sobre la presencia de médicos cubanos en nuestro sistema sanitario público son inaceptables. Su aporte en Calabria ha sido fundamental y no podemos más que expresar nuestra gratitud por su profesionalismo. Insto – concluyó Bonelli – a la premier (Giorgia) Meloni a intervenir para contrarrestar la indebida injerencia de un país extranjero en los asuntos internos de otro país”.