Por Giorgio Trucchi | Pagine Esteri
En los últimos días, aproximadamente 170 médicos cubanos abandonaron Honduras,
luego de que el actual gobierno del conservador Nasry Asfura decidiera no
renovar el convenio interinstitucional, firmado durante la administración de la
expresidenta Xiomara Castro y que expiró el 25 de febrero. Este pas, que el
propio Asfura calificó de “decisión de política exterior”, no debe sorprender,
dado el servilismo manifiesto del nuevo gobierno hondureño hacia Estados Unidos
y la profundización de la ofensiva de Donald Trump contra Cuba.
El presidente ecuatoriano Daniel Noboa anunció recientemente la ruptura de las
relaciones diplomáticas con la más grande de las Antillas Mayores y la
expulsión del personal acreditado. Para “promover la libertad, la seguridad y
la prosperidad en la región", Noboa, Asfura y otros diez presidentes
latinoamericanos lealmente alineados con los intereses de Washington se
reunieron con Trump el 7 de marzo. Limitar la presencia e influencia política y
económica de China y Rusia en Latinoamérica, obtener apoyo diplomático (y
logístico) para la última aventura guerrerista de Trump (e Israel) en Oriente
Medio y fortalecer la "Doctrina Donroe" en el continente de cara a
las elecciones en Colombia y Brasil, parecen ser los verdaderos objetivos del
encuentro.
Estas medidas son perfectamente coherentes con las políticas adoptadas por Trump durante su primer mandato. Casi 150 disposiciones han endurecido la infame Ley Helms-Burton. El ataque a las brigadas médicas no es más que otro intento de socavar el prestigio internacional del que goza uno de los bastiones de la política solidaria de la revolución cubana. Además, da otro golpe a la entrada de divisas a la isla.
El servicio médico cubano hacia el exterior se basa en cuatro pilares: las brigadas médicas de respuesta a emergencias (durante la epidemia de Covid, la Brigada Henry Reeve atendió a aproximadamente 1.26 millones de personas en 40 países), el establecimiento de aparatos de salud pública en el extranjero, la formación médica de extranjeros, la formación médica y atención a pacientes extranjeros en Cuba.
Desde 1963, cuando
inició la tarea titánica de los médicos cubanos, la patria de Martí ha enviado a
más de 400 mil entre médicos, enfermeras y personal sanitario en al menos 180
países. Cuba invierte anualmente el 6.6% de su PIB en concepto de Asistencia
Oficial para el Desarrollo (AOD), la proporción más alta en el mundo. Si la
comparamos con el promedio europeo (0.39%) y el de
Estados Unidos (0.17%), nos queda claro el gran aporte que Cuba realiza a pesar
del asfixiante bloqueo estadounidense. Antes de que varios países
latinoamericanos decidieran abandonar los programas de cooperación médica, las
brigadas cubanas operaban en aproximadamente 60 países, más del 40% de ellos no
pagaban nada por la asistencia recibida.
“La decisión del nuevo gobierno hondureño es consecuente con la política
anticubana de Washington y la ola neoconservadora en la región. Esto pone de
relieve la falta de independencia del nuevo gobierno en política exterior y
perjudica principalmente a la población más pobre”, dijo a Pagine Esteri, Dyron
Roque Lazo, de la Secretaría Operativa de ALBA Movimientos.
Para el docente y educador popular, la medida ni siquiera considera el alcance
total de la intervención implementada, que consiste no sólo en atención médica
directa a la población, sino también en becas para estudiantes hondureños. “Lamentablemente,
esta no es la primera ni será la última vez que un gobierno servil le da la
espalda a su propio pueblo para asegurar los intereses estadounidenses. Por
ello, condenamos enérgicamente esta decisión”, agregó.
Desde el aeropuerto “Ramón Villeda Morales”, en el norte de Honduras, el
embajador cubano, Juan Loforte, recordó la importante labor desarrollada por
los integrantes de la brigada médica, quienes durante su estancia de dos años
estuvieron distribuidos entre hospitales, clínicas y centros de salud en 17 de
los 19 departamentos del país, realizando aproximadamente medio millón de
consultas y al menos 10 mil cirugías.
En particular, el diplomático destacó los logros del programa Operación
Milagro. “Se han instalado cinco clínicas oftalmológicas que brindaron más de 40.000
consultas especializadas y al menos 7.000 operaciones”. Miles de personas de
bajos recursos se enfrentan a un sistema de salud extremadamente deficiente,
sin poder tener acceso a clínicas privadas donde el costo de estas operaciones
oscila entre 4.500 y 5.700 dólares.
Para Amable Hernández, exdirector del Instituto nacional de jubilaciones y pensiones
de los empleados y funcionarios del poder ejecutivo (Injupemp), instancia
estatal que junto a las Secretarías de Salud y de Planificación Estratégica y al
Instituto nacional de previsión del magisterio (Inprema) firmaron el convenio
interdisciplinario bienal con Cuba, la decisión de no renovar el acuerdo es absurda.
“Cada centro oftalmológico tiene capacidad para atender de 80 a 120 pacientes y
realizar de 10 a 15 cirugías diarias, todo completamente gratuito. Lo que el
gobierno debería hacer es renovar el acuerdo y enviar jóvenes médicos
hondureños a Cuba para especializarse en oftalmología y generar recursos
humanos especializados para el futuro. Aquí no importa la afiliación política
ni la ideología, sino el bienestar de la gente. Cerrar estas clínicas es
inhumano, miope y es una grave amenaza para la salud visual de la población”,
aseguró Hernández a Pagine Esteri.
La campaña de desinformación lanzada por sectores afines al partido gobernante,
con el apoyo de los principales medios de comunicación controlados por las
grandes familias y los grupos de poder oligárquicos, fue particularmente
agresiva. Llegaron incluso a insinuar que los médicos eran “espías del régimen
cubano” o, en todo caso, personas sobrepagadas sin relación alguna con la
profesión médica.
“Se han inventado muchas cosas, y lo lamentamos. Sin embargo, lo verdaderamente
importante es el reconocimiento de la gente por el trabajo que hemos realizado.
Hemos sentido el cariño, el apoyo y la solidaridad de la gente, y estamos
orgullosos de haber cumplido la misión”, enfatizó el embajador Loforte.
Además de Honduras, también Guatemala, Paraguay, Jamaica, Bahamas, Guyana,
Antigua y Barbuda, San Vicente y Las Granadinas decidieron terminar con las
misiones médicas cubanas. En particular, el gobierno “progresista” de Bernardo
Arévalo en Guatemala anunció la rescisión del acuerdo de cooperación de casi 30
años de vigencia. La retirada gradual de 412 trabajadores de la salud cubanos,
incluyendo a 333 médicos, que trabajaban en 16 de los 22 departamentos del país,
especialmente en zonas rurales con un alto grado de inaccesibilidad, sugiere el
grado de subordinación al gobierno estadounidense de quien se presentó como el
promotor de una nueva “primavera guatemalteca”.
“La relación entre Cuba y Honduras es muy antigua. Muchos independentistas
cubanos se han exiliado aquí, y la presencia de brigadas médicas solidarias se
remonta a los huracanes Fifí (1974) y Mitch (1998). Salvaron vidas, llegaron a
las zonas más aisladas. Realizaron una labor impresionante. No podemos aceptar
que la injerencia extranjera impida una experiencia tan importante para nuestro
pueblo”, declaró a Pagine Esteri, Erasto Reyes, presidente de la Asociación de
Amistad Honduras-Cuba.
En los últimos 25 años, los médicos cubanos han realizado 30 millones de
visitas, decenas de miles de cirugías, incluyendo 80.000 procedimientos
oftalmológicos. Casi 1.700 jóvenes hondureños se graduaron en las escuelas de
medicina en Cuba.
“Condenamos la decisión del señor Asfura que afecta a los sectores más pobres
de la población. Condenamos su actitud de total sumisión a los intereses de
Washington. Rechazamos los ataques indiscriminados contra Cuba, reafirmamos el
derecho a la autodeterminación de los pueblos y condenamos el uso de mecanismos
de presión para someter a quienes no doblegan la cabeza”, concluyó Reyes.
Fuente: Pagine Esteri (italiano)
