09 marzo 2026

La ofensiva de Washington contra las brigadas médicas cubanas

Honduras y otros gobiernos aliados de Estados Unidos rompen acuerdos de cooperación sanitarias penalizando a los sectores más pobres de la población latinoamericana

Por Giorgio Trucchi | Pagine Esteri

En los últimos días, aproximadamente 170 médicos cubanos abandonaron Honduras, luego de que el actual gobierno del conservador Nasry Asfura decidiera no renovar el convenio interinstitucional, firmado durante la administración de la expresidenta Xiomara Castro y que expiró el 25 de febrero. Este pas, que el propio Asfura calificó de “decisión de política exterior”, no debe sorprender, dado el servilismo manifiesto del nuevo gobierno hondureño hacia Estados Unidos y la profundización de la ofensiva de Donald Trump contra Cuba.

El presidente ecuatoriano Daniel Noboa anunció recientemente la ruptura de las relaciones diplomáticas con la más grande de las Antillas Mayores y la expulsión del personal acreditado. Para “promover la libertad, la seguridad y la prosperidad en la región", Noboa, Asfura y otros diez presidentes latinoamericanos lealmente alineados con los intereses de Washington se reunieron con Trump el 7 de marzo. Limitar la presencia e influencia política y económica de China y Rusia en Latinoamérica, obtener apoyo diplomático (y logístico) para la última aventura guerrerista de Trump (e Israel) en Oriente Medio y fortalecer la "Doctrina Donroe" en el continente de cara a las elecciones en Colombia y Brasil, parecen ser los verdaderos objetivos del encuentro.

En este contexto, el ataque sistemático de los gobiernos serviles contra Cuba cobra especial relevancia. Socavar la credibilidad de la labor de las brigadas médicas en todo el mundo se convierte en un objetivo estratégico para la administración Trump. Por esta misma razón, el año pasado Estados Unidos anunció la ampliación de las restricciones de visado para quienes se benefician de la supuesta "explotación laboral" de médicos cubanos en el extranjero. Cuba también ha sido incluida en una lista negra de países que incumplen los estándares mínimos en la lucha contra la trata de personas. Entre los “blancos” se incluyen trabajadores y funcionarios del gobierno cubano, así como de los países que mantienen programas de cooperación médico-sanitaria con Cuba.

Estas medidas son perfectamente coherentes con las políticas adoptadas por Trump durante su primer mandato. Casi 150 disposiciones han endurecido la infame Ley Helms-Burton. El ataque a las brigadas médicas no es más que otro intento de socavar el prestigio internacional del que goza uno de los bastiones de la política solidaria de la revolución cubana. Además, da otro golpe a la entrada de divisas a la isla.

El servicio médico cubano hacia el exterior se basa en cuatro pilares: las brigadas médicas de respuesta a emergencias (durante la epidemia de Covid, la Brigada Henry Reeve atendió a aproximadamente 1.26 millones de personas en 40 países), el establecimiento de aparatos de salud pública en el extranjero, la formación médica de extranjeros, la formación médica y atención a pacientes extranjeros en Cuba.

Desde 1963, cuando inició la tarea titánica de los médicos cubanos, la patria de Martí ha enviado a más de 400 mil entre médicos, enfermeras y personal sanitario en al menos 180 países. Cuba invierte anualmente el 6.6% de su PIB en concepto de Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD), la proporción más alta en el mundo. Si la comparamos con el promedio europeo (0.39%) y el de Estados Unidos (0.17%), nos queda claro el gran aporte que Cuba realiza a pesar del asfixiante bloqueo estadounidense. Antes de que varios países latinoamericanos decidieran abandonar los programas de cooperación médica, las brigadas cubanas operaban en aproximadamente 60 países, más del 40% de ellos no pagaban nada por la asistencia recibida.

“La decisión del nuevo gobierno hondureño es consecuente con la política anticubana de Washington y la ola neoconservadora en la región. Esto pone de relieve la falta de independencia del nuevo gobierno en política exterior y perjudica principalmente a la población más pobre”, dijo a Pagine Esteri, Dyron Roque Lazo, de la Secretaría Operativa de ALBA Movimientos.

Para el docente y educador popular, la medida ni siquiera considera el alcance total de la intervención implementada, que consiste no sólo en atención médica directa a la población, sino también en becas para estudiantes hondureños. “Lamentablemente, esta no es la primera ni será la última vez que un gobierno servil le da la espalda a su propio pueblo para asegurar los intereses estadounidenses. Por ello, condenamos enérgicamente esta decisión”, agregó.

Desde el aeropuerto “Ramón Villeda Morales”, en el norte de Honduras, el embajador cubano, Juan Loforte, recordó la importante labor desarrollada por los integrantes de la brigada médica, quienes durante su estancia de dos años estuvieron distribuidos entre hospitales, clínicas y centros de salud en 17 de los 19 departamentos del país, realizando aproximadamente medio millón de consultas y al menos 10 mil cirugías.

En particular, el diplomático destacó los logros del programa Operación Milagro. “Se han instalado cinco clínicas oftalmológicas que brindaron más de 40.000 consultas especializadas y al menos 7.000 operaciones”. Miles de personas de bajos recursos se enfrentan a un sistema de salud extremadamente deficiente, sin poder tener acceso a clínicas privadas donde el costo de estas operaciones oscila entre 4.500 y 5.700 dólares.

Para Amable Hernández, exdirector del Instituto nacional de jubilaciones y pensiones de los empleados y funcionarios del poder ejecutivo (Injupemp), instancia estatal que junto a las Secretarías de Salud y de Planificación Estratégica y al Instituto nacional de previsión del magisterio (Inprema) firmaron el convenio interdisciplinario bienal con Cuba, la decisión de no renovar el acuerdo es absurda.

“Cada centro oftalmológico tiene capacidad para atender de 80 a 120 pacientes y realizar de 10 a 15 cirugías diarias, todo completamente gratuito. Lo que el gobierno debería hacer es renovar el acuerdo y enviar jóvenes médicos hondureños a Cuba para especializarse en oftalmología y generar recursos humanos especializados para el futuro. Aquí no importa la afiliación política ni la ideología, sino el bienestar de la gente. Cerrar estas clínicas es inhumano, miope y es una grave amenaza para la salud visual de la población”, aseguró Hernández a Pagine Esteri.

La campaña de desinformación lanzada por sectores afines al partido gobernante, con el apoyo de los principales medios de comunicación controlados por las grandes familias y los grupos de poder oligárquicos, fue particularmente agresiva. Llegaron incluso a insinuar que los médicos eran “espías del régimen cubano” o, en todo caso, personas sobrepagadas sin relación alguna con la profesión médica.

“Se han inventado muchas cosas, y lo lamentamos. Sin embargo, lo verdaderamente importante es el reconocimiento de la gente por el trabajo que hemos realizado. Hemos sentido el cariño, el apoyo y la solidaridad de la gente, y estamos orgullosos de haber cumplido la misión”, enfatizó el embajador Loforte.

Además de Honduras, también Guatemala, Paraguay, Jamaica, Bahamas, Guyana, Antigua y Barbuda, San Vicente y Las Granadinas decidieron terminar con las misiones médicas cubanas. En particular, el gobierno “progresista” de Bernardo Arévalo en Guatemala anunció la rescisión del acuerdo de cooperación de casi 30 años de vigencia. La retirada gradual de 412 trabajadores de la salud cubanos, incluyendo a 333 médicos, que trabajaban en 16 de los 22 departamentos del país, especialmente en zonas rurales con un alto grado de inaccesibilidad, sugiere el grado de subordinación al gobierno estadounidense de quien se presentó como el promotor de una nueva “primavera guatemalteca”.

“La relación entre Cuba y Honduras es muy antigua. Muchos independentistas cubanos se han exiliado aquí, y la presencia de brigadas médicas solidarias se remonta a los huracanes Fifí (1974) y Mitch (1998). Salvaron vidas, llegaron a las zonas más aisladas. Realizaron una labor impresionante. No podemos aceptar que la injerencia extranjera impida una experiencia tan importante para nuestro pueblo”, declaró a Pagine Esteri, Erasto Reyes, presidente de la Asociación de Amistad Honduras-Cuba.

En los últimos 25 años, los médicos cubanos han realizado 30 millones de visitas, decenas de miles de cirugías, incluyendo 80.000 procedimientos oftalmológicos. Casi 1.700 jóvenes hondureños se graduaron en las escuelas de medicina en Cuba.

“Condenamos la decisión del señor Asfura que afecta a los sectores más pobres de la población. Condenamos su actitud de total sumisión a los intereses de Washington. Rechazamos los ataques indiscriminados contra Cuba, reafirmamos el derecho a la autodeterminación de los pueblos y condenamos el uso de mecanismos de presión para someter a quienes no doblegan la cabeza”, concluyó Reyes.

Fuente: Pagine Esteri (italiano)