09 febrero 2026

Cuba bajo ataque, pero en pie de lucha

Activadas medidas internas urgentes y llamado a la solidaridad internacional

Por Giorgio Trucchi | LINyM

Cuba está bajo ataque, asediada como nunca antes. Quizás uno de los momentos más difíciles para la mayor de las Antillas y su revolución, aunque no es una novedad. De hecho, este mes se cumplen 64 años del inicio del criminal bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra la isla.

Un bloqueo que ha provocado daños superiores a los 629 millones de dólares mensuales, con impactos muy profundos en la vida cotidiana de la gente. A precios corrientes, los daños acumulados en más de seis décadas de guerra económica superan los 164 mil millones de dólares.

La coyuntura política actual en América Latina, con una avanzada significativa de la derecha y la ultraderecha en casi toda la región, la remilitarización imperial del Caribe y las amenazas persistentes contra aquellos gobiernos que no se pliegan a los intereses de Washington, enmaraña sobremanera el escenario.

Asimismo, la obsolescencia y la pérdida acelerada de influencia de organismos multilaterales, la crisis profunda del derecho internacional, el ataque criminal contra Venezuela y su presidente legítimo y la más reciente directiva emitida por Donald Trump marcan y contribuyen a la agudización de la ofensiva contra Cuba.

Si hay algo que no debemos olvidar nunca es que el objetivo de todas las administraciones estadounidenses, ninguna excluida, siempre ha sido uno: desarticular un proceso revolucionario que, pese al cerco criminal impuesto por la Casa Blanca y los aciertos y desaciertos en las medidas adoptadas para solventar el bloqueo, sigue gozando de una cohesión importante entre el grupo dirigente, la base social y el proyecto.

Quizás en ciertos momentos hubo un cambio de estrategia, pero el objetivo siempre ha sido de arrasar con la revolución.

Más presión

Es indudable que durante los dos mandatos de Donald Trump hubo una profunda agudización de la presión sobre la isla. 

Después de reanudar duras restricciones y sanciones al flujo de dinero, mercancías y personas hacia Cuba durante su primer mandato (activación del título III de la ley Helms-Burton), Trump reincorporó a Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo, ocasionando graves repercusiones económicas, financieras y legales.

El nombramiento de Marco Rubio como secretario de Estado y la firma reciente de una orden ejecutiva donde se establece que Cuba representa “una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”, sumado a la imposición de aranceles adicionales a los países que le suministren petróleo, recrudecen aún más el cerco criminal.

La respuesta del gobierno cubano no se hizo esperar. “Bajo un pretexto mendaz y vacío de argumentos, [...] el presidente Trump pretende asfixiar la economía cubana imponiendo aranceles a países que soberanamente comercien petróleo con Cuba”, dijo el presidente Díaz-Canel. 

Estas medidas, continuó, evidencian “la naturaleza fascista, criminal y genocida de una camarilla que ha secuestrado los intereses del pueblo estadounidense con fines puramente personales”.

El canciller cubano Bruno Rodríguez, calificó la orden ejecutiva como un chantaje para que los países que se sumen a “su universalmente condenada política de bloqueo contra Cuba […] en violación de todas las normas del libre comercio”.

Inmediata también la reacción de las instituciones cubanas para hacerle frente a la crisis. Durante una reunión extraordinaria del consejo de ministros, Díaz-Canel reafirmó su convicción de que el país y su pueblo sabrán ir por encima de esta situación.

“La vida nos ha demostrado como lección de la revolución que siempre habrá soluciones para los problemas muy complejos que sean”, dijo el presidente cubano. “Cuba no se parará, Cuba no se detendrá, nadie nos parará”, agregó el primer ministro Manuel Marrero Cruz.

Mientras tanto se acelerará el programa de generación de energía fotovoltaica y de otras fuentes renovables, adoptado al mismo tiempo medidas extraordinarias para enfrentar el desabastecimiento de combustible e informando “de forma objetiva, amplia y oportuna la población sobre estas medidas”.

Un pueblo valiente

“Trump asume uno de los rostros más salvajes y crudos de las políticas contra Cuba paralelamente a la militarización del Caribe y al ataque criminal contra Venezuela”, explicó Magdiel Sánchez, activista social y filósofo mexicano.

“La aparente facilidad, y subrayo la palabra aparente porque nunca se quiso dar a conocer el costo humano del operativo, producto de la resistencia de las tropas venezolanas y el valiente personal cubano, con la que Estados Unidos llevó a cabo el secuestro del presidente Maduro, instala la percepción de que Trump puede hacer efectivas todas sus bravuconadas, incluyendo Cuba”, agregó.

Sin embargo, el también miembro de ALBA Movimientos se dice confiado en que Cuba y su pueblo tengan la capacidad de resistir también a esta tremenda arremetida imperial.

“En Cuba hay un proceso muy profundo de resistencia que se ha fortalecido después del sacrificio de los 32 compañeros cubanos en Caracas. El momento es difícil, con un imperio que intenta terminar de asfixiarte, para generar una crisis social, fomentar un levantamiento popular y obligar a la dirigencia a negociar en una posición de debilidad extrema”.

“No obstante, esto no va a pasar. Hay una capacidad de resistencia muy fuerte del pueblo cubano, forjada en años de lucha y disciplina. Estoy convencido que el sentimiento de unidad frente a la agresión imperialista no va a permitir que Estados Unidos logre sus objetivos”, manifestó Sánchez.

Solidaridad imprescindible

Durante décadas, Cuba ha construido redes de solidaridad que ahora están siendo aún más visibles.

“La reacción ha sido muy buena, sin embargo, no es suficiente. Los países y sus gobiernos deben poner en práctica la condena contra el bloqueo que todos los años expresan con su voto en Naciones Unidas”, aseveró el activista mexicano.

El filósofo y miembro de ALBA Movimientos condenó con fuerza la decisión de Estados Unidos de incluir en su estrategia de seguridad nacional 2025-2026 el reclutamiento de gobiernos, especialmente en América Latina, bajo un “Corolario Trump” a la Doctrina Monroe.

De esta manera, asegura Washington, se busca priorizar la estabilidad regional, la contención de China y Rusia en la región, el control migratorio y del crimen organizado. Prácticamente, gobiernos títeres que actúen en alineación con los intereses económicos, políticos, comerciales y geopolíticos de Washington, so penas de gravísimas sanciones.  

“Es fundamental que la solidaridad y la resistencia popular internacional enfoquen su acción en presionar a sus gobiernos para que no respeten esta orden criminal”, advirtió Sánchez.

El filósofo apuntó el dedo especialmente contra aquellos gobiernos “que se definen progresistas y que no han querido tomar medidas políticas y económicas consecuentes con el respaldo social que los ha llevado al poder, abriéndole así el camino a la restauración más aguda del neoliberalismo de la derecha”.

“Lo que estamos viviendo ahora – concluyó Sánchez – ya no permite ser tibios. Seguir siéndolo les abre la puerta a las peores formas de gobierno. Debemos retomar el ejemplo de Cuba que, en un contexto tan hostil, en una asimetría tan profunda frente al imperio, ha logrado sostenerse, no ha cedido en nada, se ha mantenido firme y no se está abriendo a cualquier tipo de negociación. Sigue defendiendo su soberanía, porque sólo una resistencia firme y tajante les va a cerrar el paso a esta gente”.

Fuente: LINyM