Por Giorgio Trucchi | LINyM
Cuba está bajo ataque, asediada como nunca antes. Quizás uno de los momentos más difíciles para la mayor de las Antillas y su revolución, aunque no es una novedad. De hecho, este mes se cumplen 64 años del inicio del criminal bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra la isla.
Un bloqueo que ha provocado daños superiores a los 629 millones de dólares mensuales, con impactos muy profundos en la vida cotidiana de la gente. A precios corrientes, los daños acumulados en más de seis décadas de guerra económica superan los 164 mil millones de dólares.
La coyuntura política actual en América Latina, con una avanzada significativa de la derecha y la ultraderecha en casi toda la región, la remilitarización imperial del Caribe y las amenazas persistentes contra aquellos gobiernos que no se pliegan a los intereses de Washington, enmaraña sobremanera el escenario.
Asimismo, la obsolescencia y la pérdida acelerada de influencia de organismos multilaterales, la crisis profunda del derecho internacional, el ataque criminal contra Venezuela y su presidente legítimo y la más reciente directiva emitida por Donald Trump marcan y contribuyen a la agudización de la ofensiva contra Cuba.
